BOSQUE DESTINO

Ya Saben... Escribir un Arbol, donar un hijo, tener un órgano, Plantar un libro

jueves, octubre 28, 2004

Edna Sin Bosque

  • Hoy día luna, día pena. Tuve un sueño. Lo escribí. Lo resumí. Lo postié.
  • Ya se empezaron a borrar los comments de mis primeros post, eso me convierte en una Bloguera Oficial, no?
  • Como diría Mamá Nora: Ya soy parte de esta secta.


Miró el reloj que se derretía en la sombra. Trató de entender la hora, pero las agujas se doblaban y los números se deshacían.
La oscuridad era una excusa como todo en la noche.
Silencio, dedos bien adentro de la alfombra, dibujando letras. Silencio de nuevo.
Entran unos pies y se sientan al lado de los de ella. Sin preguntar nada, los pies callan como si hubieran leído las palabras en el suelo.
Hay veces que de tanto pensar, floto_ dijo ella _ Ciertas noches me encuentro gateando en la cama, entredormida, tocando los bordes, destapándome y tapándome constantemente. En sueños tengo una aguja con la que pincho todo a mi alrededor, y entonces dejo de flotar y caigo. Creo que eso que hay entre que me caigo y la cama, es la realidad. Son fracciones de realidad como diapositivas. Los otros pies se movían cuidadosamente mientras ella hablaba. Respiró profundo, las lagrimas caían casi con naturalidad por toda la cara._ Quisiera que se llene todo este cuarto de aire fresco, que cuando quieras darte cuenta tengas el viento en la cara, un soplo de aire en la boca, el frío mas frío en el alma..... ¿ Por qué nunca hablamos?... Sé que los porqué se escriben con mayúscula a la noche, pero no encuentro la definición de las palabras que salen de mi boca y mucho menos la de los actos ajenos. Y con vos es tan difícil, estás en ese tiempo inmediato, intangible, al lado mío y sin hablar. En algún momento el destino vino en puntitas de pie a desdoblarnos, vos portaste la voz y yo el llanto. Y ahora es tan distinto. A mí el tiempo me mira demasiado, yo bailo ahí, donde las cosas están sostenidas por hilitos de colores, y el tiempo mira como gato que no sabe mentir.
Los pies dejaron de moverse. Ella miró resignadamente el reloj borroso.... esperando que él hablara, que dijera algo. _ En este momento debo estar revolviendo toda la cama... Cuando dejes de venir a la noche, quizá no necesite la aguja_
Dijo en forma de despedida.
Los otros pies se iban del cuarto, despacio, como siempre.